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"Es preciso que, en última instancia, solo tengan relación con lo que aman" Gilles Deleuze

De "En medio de Spinoza. Capitulo V, El estatuto de los modos y el problema del mal" Gilles Deleuze
Hay sensibilidades sustanciales, existen los que tienen una sensibilidad sustancial. Yo sueño con hacer alguna cosa sobre la sensibilidad filosófica. Es así que encontrarán los autores que cada uno amará. No estoy diciéndoles que sean spinozistas, porque me importa un bledo. Lo que no importa un bledo es que ustedes encuentren lo que les hace falta, que cada uno de ustedes encuentre los autores que les hacen falta, es decir, los autores que tienen algo para decirles. Lo que a mí me atormenta en filosofía es esa elección. Es igual que cuando se habla de una sensibilidad artística, por ejemplo de una sensibilidad musical. La sensibilidad musical no es indiferenciada, no consiste solamente en decir: Amo la música. Quiere decir también que extrañamente, en cosas que yo mismo no comprendo, tengo algo que ver particularmente con tal: “ah, para mí es Mozart. Mozart me dice algo”. Es curioso eso. En filosofía es lo mismo. Hay una sensibilidad filosófica. Allí también es una cuestión de moléculas, si aplicamos todo lo que acabamos de decir hace un momento. Nos encontramos con que las moléculas de alguien serán atraídas, serán ya, en cierta forma, cartesianas. Hay cartesianos. Bueno, comprendo, un cartesiano es alguien que leyó bien a Descartes y que escribe libros sobre Descartes. Pero eso no es muy interesante. Al menos hay cartesianos a un nivel mejor. Consideran que Descartes les dice algo al oído a ellos, algo fundamental para la vida, incluida la vida más moderna. Bueno, a mí, tomo mi ejemplo, realmente Descartes no me dice nada, nada, nada, nada...Se me va de las manos, me embola. Sin embargo, no voy a decir que es un pobre tipo, es evidente que tiene genio. Bueno, de acuerdo, tiene genio, pero yo, por mi cuenta, no tengo nada que hacer con él. Jamás me dijo nada. Bueno ¿y Hegel?...¿Cómo se explican estas cuestiones de sensibilidad, qué es eso, qué quieren decir estas relaciones moleculares?
Yo abogo por relaciones moleculares con los autores que leen. Encuentren lo que les gusta, no pasen jamás un segundo criticando algo o a alguien. Nunca, nunca, nunca critiquen. Y si los critican a ustedes digan: “De acuerdo” y sigan, no hay nada que hacer. Encuentren sus moléculas. Si no las encuentran, ni siquiera pueden leer. Leer es eso, es encontrar vuestras propias moléculas. Están en los libros. Vuestras moléculas cerebrales están en los libros. Yo creo que nada es más triste en los jóvenes en principio dotados que envejecer sin haber encontrado los libros que verdaderamente hubieran amado. Y generalmente no encontrar los libros que uno ama, o no amar finalmente ninguno, da un temperamento...y de golpe uno se hace el sabio sobre todos los libros. Es una cosa rara. Nos volvemos amargos. Ustedes conocen la especie de amargura de ese intelectual que se venga contra los autores por no haber sabido encontrar a aquellos que amaba...el aire de superioridad que tiene a fuerza de ser tonto. Todo eso es muy enojoso. Es preciso que, en última instancia, solo tengan relación con lo que aman.

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8 comentarios

Denise Najmanovich Comentario de Denise Najmanovich el marzo 6, 2009 a las 6:48pm
Vinicius lo decía de una manera muy bonita: los amigos no se buscan se encuentran. Los textos también son amigo, nos afectan, perturban, acarician, repelen. Resonamos o rechazamos. No se trata de mandatos, nos ocurre. No dirigimos nuestro estómago ni nuestras creencias...pero nos indigestamos tanto con los venenos como con las ideas que incorporamos. La crítica es una perdida de tiempo y energías, es regodearse con lo que nos descompone. Nuestra cultura impulsa y promueve tanto la aceptación pasiva como la crítica activa...así nos tiene siempre esclavizados dando vuelta sobre su agenda.
Fer Comentario de Fer el febrero 14, 2009 a las 12:12am
Daniel, si incorporamos este término que exportas de otro universo, serendipia, y lo componemos con el texto de Deleuze quizá podemos decir no solo que amamos tal autor o tal texto sino que tal autor o tal texto nos ama y se quiere quedar en nosotros. Me gusta que asi sea. Es bueno. En este sentido talvez fuguemos del narcisismo si es que es necesario huir, claro.
Daniel I. Krichman Comentario de Daniel I. Krichman el febrero 6, 2009 a las 12:34pm
Qué interesante la cita y la conversación!
Hay una idea, que proviene de otro universo, y dice que uno tropieza con lo que está buscando. Se llama serendipia. El concepto es que, en realidad uno es encontrado por aquello sobre lo que pone su atención. Si repasan en sus experiencias, verán cuántas veces esto sucede. Me parece interesante la idea para intersectarla con este hilo de conversación. Porque se podría pensar que, en realidad, siempre hay información preexistente. Uno no encuentra a partir de la nada, sino que algo que preexiste lo conecta con la escena o con el texto y de ahí proviene la sensación fraterna de sentirse sumado, de estar frente a lo propio, de haber encontrado algo más de lo uno, de su mismidad. Creo que Deleuze habla de eso. Creo que cuando refiere la "sensibilidad sustancial" está mirando la sintonía, esa suerte de conversación latente que hay entre dos cosas que se parecen mucho. Entonces ¿cómo no amar lo de uno? Tiene algo de Narciso el tema, pero ¿cómo no deslumbrarse amorosamente cuando descubrimos lo uno de nosotros puesto en un lugar que desconocíamos?
Patricia Comentario de Patricia el enero 10, 2009 a las 8:03pm
Saludos plurales. Soy nueva en este espacio y revisando me encontré con el texto de Deleuze, enviado por Fer. Estoy de acuerdo con dos de los aspectos que aquí se nombran, por un lado el considerar que leemos a aquellos autores que nos resuena en algo, sea porque estamos de acuerdo o de pronto por no estarlo. Creo que la lectura tiene que ver con nuestra subjetividad, con nuestro pensamientos, nuestras formas de estar en el mundo, lo que escojemos dice de nosotros; en la medida que nos adentramos entre las palabras, surge una especie de interacción entre mi pensamiento y del autor, un intercambio que va generando nuevas ideas y percepciones, que generan interpretaciones, interrogantes, que me provoca incluso una serie de sentimientos, es decir me habitan y es lo que me permite seguir en su lectura, aquellos que no me generan eso, ni siquiera una curiosidad, simplemente los dejo, los abandono. Creo incluso que uno busca a aquellos autores que en ese momento particular de la vida nos pueden decir algo, así por ejemplo fue con Morín, apareción en mi vida en el momento preciso, en el tiempo donde me tocaba re-pensarme como sujeto, en el momento que tenía que re-pensar el conocimiento. Urgó en mí, generó encuentros de emociones opuestas, el decir de sus palabras generaron respuestas sensitivas. Pero como expresa Deleuze no ocurre únicamente con lo que leemos, habla de la música, que también nos transporta, nos identifica, yo diría que nuestras elecciones de lecturas, música, ciencia, profesión, es en base a lo que uno ha devenido y a lo que está por devenir. El segundo punto, tiene a mi modo de ver con la intolerancia a otros discursos, a otras formas de comprender y sobre todo de ser. Aquellos que a pesar de conocer no interroga a ese conocimiento en relación a si mismo, a que le expresa sobre sí, que cuestionan incluso que alguien se apasione por algún autor o pensamiento en particular, que no significa cerrarse, significa que lo que se habla en el texto es el pre-texto para saberme.
Fer Comentario de Fer el enero 4, 2009 a las 1:17pm
Hola Ricardo. Por supuesto si el texto de Deleuze se transforma en ley termina siendo una contradicción. Creo que coincidimos. Vos hablas de apasionarse y Deleuze habla de amor. Y yo también ya que adhiero en su totalidad a este texto. Maria en el comentario anterior también propone un camino y que tiene que ver con la pasión. Habla de resistir, combatir, imponer., excitante. Hablamos de leer lo que a uno le gusta y a vos te gusta leer autores que criticas. Deleuze a invertido horas, páginas y libros en hablar y criticar al psicoanálisis. Pero siempre para dialogar y encontrar algo que, como decis vos, termina hablando de él. Creo que la critica en este texto se esta refiriendo a otra cosa que tiene más que ver con la amargura ("Ustedes conocen la especie de amargura de ese intelectual que se venga contra los autores por no haber sabido encontrar a aquellos que amaba...el aire de superioridad que tiene a fuerza de ser tonto"), con esas personas que se presentan desde la critica y que consideran que directamente lo que ellos critican no tendria que ni existir. Spinoza a mi me dice mucho, habla de mi, tanto que me ha cambiado y lo repito: ha hablado tanto de mi que me ha cambiado, me ha descubierto, me ha liberado y por sobre todo me ha comprometido, me metió en un meollo tremendo que no podría estar en el si no fuese por la pasión, esa pasión que no me deja retroceder. No me ocurre lo mismo con otros autores, que no digo que no haya que leerlos pero me opongo a cierto index que me dice "como no leiste a tal!" Bueno basta! no lo leí! y no se si lo voy a leer. O también lo contrario, desprestigiar a las personas por que lee determinados autores tildados de comerciales sin ni siquiera escuchar que encontraron en sus vidas a partir de ello. Esa critica que nos dice que es más importante lo academico que nuestro deseo. De esto estoy hablando y creo que de eso estamos hablando.
ricardo paese Comentario de ricardo paese el enero 4, 2009 a las 5:15am
Hola Fer. Yo no se si amargarse, enojarse, o criticar algo, esté reñido con algo que no sea nosotros mismos. Nosotros somos lo que somos. Pensamos, sentimos, amamos, medio chingados, medio contradictorios, medio atormentados. A mi me gusta leer autores que critico. Vos hablar de leer lo que a uno le gusta. Me toman examen a mis convicciones o a mis gustos. A mi paciencia y buen humor. Me irritan. Me sacan. Cualquier cosa es mejor que la indiferencia. No está mal leerlos. Para mí. Y sufrir un cachito. Si es que sufro... El asunto es apasionarse. Me parece. El paso previo a comprometerse. Y apasionarse y comprometerse es bastante piola. Para mí.
Maria Danilo Comentario de Maria Danilo el diciembre 15, 2008 a las 5:19pm
Bueno... por ahi... tambien existen las dificultades, las resistencias... los obstaculos epistemologicos y epistemofilicos...
Tambien es posible que antes de descartar algo se haga imprescindible algun esfuerzo de "interpretacion", algun tipo de hermeneutica que requiera el caso... No me refiero solo a "autores dificiles"... estar parado en el medio de nada, estar en soledad de palabras y dce luces... tambien requiere una hermeneutica, una aceptacion de "no control"... un tiempo, para poder sentir y luego decir si "esto" (sea lo que sea esto) fue hecho parta mi... o si ese "mi", ese yo, es suceptible de modificaciones, de enriquecimientos, de desarrollos que le permitan acceder a otros lenguajes, a otras formas de sensibilidad, a otras maneras... mas alla de las "ya contruidas", de las ya aceptadas como posibles, como coherentes con ese "uno mismo"...
Creo que no es tan facil, que es un poco mas incomodo, un poco mas riesgoso... elegir, vivir... dejarse ir siendo... y a la vez., resistirse, combatir, imponer... dificil, interesante, excitante...
Roman Mazzilli Comentario de Roman Mazzilli el diciembre 14, 2008 a las 3:51pm
Excelente fragmento, Fernando!
Borges lo decía de la siguiente manera:
"Si un autor no nos interesa, no ha escrito para nosotros".

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