La red de Campo Grupal

Revista interactiva

Palabras de lectores, palabras de amigos, nuestras palabras
(También podes agregar las tuyas)

¿Quieren saber qué me impulsó hace diez años a llevar adelante el proyecto que luego terminó llamándose Campo Grupal? Ante todo mis necesidades de lector. El entusiasmo que las prácticas y teorías grupales y psicosociales habían despertado en mí. Ese impulso pedía mas leña para alimentar el fuego incipiente.
Pero, ¿nunca tuvieron la sensación de llegar al lugar indicado -una fiesta, supongamos- cuando ya están comenzando a levantar las mesas, a limpiar el piso y con los últimos invitados despidiéndose en la puerta? Eso sentía yo por aquel entonces. Parecía que lo mejor de las producciones grupales ya habían pasado, todos los libros ya habían sido escritos y las revistas del sector mostraban evidentes signos de agotamiento y cerraban, una a una, o espaciaban indefinidamente sus ediciones.
Por un tiempo me senté a esperar que apareciera una buena revista. Pensaba, confiado, que no podía ser que en un campo tan rico no surgiesen constantemente nuevas publicaciones. Alguna, seguramente, iba a saciar mi sed de lectura y mi curiosidad. "Por qué diablos no seguirá saliendo la revista Crisis", pensaba. Bueno. Todos, o casi, sabemos bien por qué.
Y seguí esperando.
Los que me conocen, sin embargo, saben que la espera no es uno de mis fuertes. Así que un día colgué prolijamente mis ilusiones en una percha, desentumecí las piernas que se me habían dormido mientras estaba sentado en la sala de espera y llamé a un grupo de amigos. Les propuse, sencillamente, que fuéramos nosotros los que hagamos la revista que queríamos leer.
Lo demás es historia conocida.
Como dije al principio yo buscaba leña para mantener encendido mi entusiasmo y por suerte encontré mucho más: encontré amigos, colaboradores, lectores, ideas, proyectos. Encontré compañía.
Y con leña y compañía, ya se sabe, se arman enseguida los fogones.
Y eso es Campo Grupal. Una ronda de encuentros y complicidades alrededor de cuanto fuego podamos armar.
¿O qué creían?
Román Mazzilli

Gracias a los grupos aprendí a “generar condiciones”. Muchos años buscando la especialidad, habitando la espacialidad y luchando con la parcialidad. Esta década, mi tarjeta, deberá decir: Fabio Lacolla, Generador de Condiciones y Condimentos, y todo eso… gracias a los grupos.
Gracias a los grupos conocí la salud social, la militancia sanitaria y qué quería decir eso de los pies en el barro. Pude entender el nomadismo de adentro para afuera y leer cosas como nunca antes. Conocí, gracias a los grupos, todo tipo de almohadones, alfombras y pisos flotantes. Me enseñaron a dejarme abrazar y aprendí de cercanías y distancias. Ellos me escucharon y me ayudaron a decir de mis actos y a actuar mis decires. Supe navegar en la intemperie y llorar con los ojos abiertos.
Gracias a los grupos… la escritura. Los grupos enseñan a autorizarse no solo para leer/saber sino para escribir/sin saber. Un día, hace poquísimos diez años, Campo Grupal abrió sus hojas a los pensamientos de muchos de nosotros y entonces, se transformó en un recinto. Es la ocasión para el encuentro, habitamos Campo Grupal como quien habita un parque, o más precisamente, un campo. Es una no institución que nos permite instituirnos en el instituyente, nos junta como quien junta un grupo de amigos para un cumpleaños, como quien dice a las ocho en Diagonal Norte para ir al acto, como quien arma una carpa anaranjada.
Gracias a los grupos Campo Grupal contiene a los grupos que contienen a Campo Grupal. Péndulo, círculo, pista de atletismo, ring de boxeo, pileta climatizada.
Este recinto nos obliga a seguir pensando, porque todos los meses necesita el alimento en forma de texto que habitará estos espacios. Muchos de nosotros, somos quienes somos, gracias a Campo Grupal, ahí nos leyeron y nos quisieron conocer, ahí discutieron con nuestras ideas y nos volvimos a perder en los conceptos.
Gracias a Campo Grupal, los grupos siguen vivos.
Fabio Lacolla

Hasta donde me consiente la memoria, mucho antes de que Campo Grupal saliera a la calle, Román ya la tenía configurada en su cabeza y apenas si le faltaba el toque final de esa indispensable chispa de deseo que hace posible que una idea devenga raíz de una acción, la acción misma. Ideas, o cuanto menos merodeos de ideas, habían sabido circular en otro emprendimiento made in Román, un grupo de reflexión, o taller de pensamiento, o taller de experimentación, o vaya a saberse qué, que su propio fundador dio en llamar “Parte del aire” y que con mayor o menor regularidad supo funcionar primero en mi casa del barrio de Once y luego en una casona de Villa Urquiza. Un grupo de psicólogos sociales, al que luego se sumaron psicoanalistas, psicodramatistas, etcétera, nos lanzábamos a las arenas de éste o aquel tema durante un par de horas que, para ser honestos, no nos conducían a otro puerto que no fuera el de interrogantes cada vez más abismales. En esa espiral de intríngulis, pues, se fue cocinando, a fuego lento, ese apetitoso puchero que con su proverbial generosidad Román supo servir a la mesa un invierno de hace exactamente diez años. ¡Diez años! La pucha que se nos caen encima los almanaques.
¿Qué me representó y qué me representa Campo Grupal? En principio, un grato lugar para estar. Una mesa de amigos, que como toda mesa de amigos está cifrada por su naturaleza curativa. Digo estar, y por estar entiendo un lugar para estar con otros, pero antes que eso un lugar para estarse, aunque sea al modo del perro, mordiéndose la cola, sin que los otros nos sometan al lastre del formato jurídico.
Esa sobreentendida libertad fue la que permitió y me permitió, por añadidura, chapotear dichosamente en las aguas del pensamiento. Por lo menos del pensamiento como vigor de una búsqueda. Sea mediante mi columna (Por h o por g), sea mediante las entrevistas compartidas con Pato Mercado y Daniel Seghezzo, sea a caballo de la lectura de otros textos, gracias a Campo Grupal fui deviniendo mejor que mí mismo. La palabra escrita, feroz, indispensable y maravillosa máquina del pensar, comporta ese desesperante deleite de habitar y ser habitado para que otros sentidos sean posibles. Si la palabra escrita nos afirma en la fuerza de la vida, Campo Grupal supo y sabe agasajarnos con semejante fecundidad.
Feliz aniversario, querido Román.
Feliz aniversario, Campo Grupal.
Feliz aniversario, camaradas de la vida,
que mi abrazo sepa abrazarlos.
Walter Vargas

Gardel cantaba a voz en cuello que 20 años no es nada…y sin embargo a mí 10 ya me parecen muchísimo. Tanto que no logro recordar cuándo empezó mi acercamiento. Lo que sí recuerdo es la alegría, el entusiasmo que desde el primer momento compartimos y seguimos disfrutando con Román.
Campo Grupal ha sido un inmenso caldero de ideas y un laboratorio de experimentación conceptual y formal. En él he podido explorar distintas voces: desde las breves polifonías hasta las extensas e intensas notas de la sección Subjetividad, ética y política que escribimos con Silvia Labayru.
Los acontecimientos del 2001 encontraron en sus páginas un ámbito plural de reflexión y la tristeza por la partida de Ignacio Lewkowicz encontró un canal compartido en el que el estupor y el dolor dejaron algo de espacio para el pensamiento y el encuentro.
En estos años Campo Grupal ha sido un espacio privilegiado para explorar los escenarios contemporáneos desde múltiples miradas y escrituras y también un lugar de encuentro con amigos que espero sigamos compartiendo, creando y disfrutando.
Denise Najmanovich

Hola Román:
Felicitaciones Campo Grupal por estos 10 años de ininterrumpida mision!
Y te felicito en forma personal por aportar semillas a muchas personas que se enriquecen mes a mes en su crecimiento personal y por ser portavoz de un mundo mas luminoso y menos contaminado. Un abrazo
Betina Galante

Para mi Campo Grupal es la biblioteca de Babel. Es mi primer consultor bibliográfico. Es un lugar de encuentro desde las diferencias y también desde las rivalidades. Me permitió eliminar estatus de conocimientos mostrandome que la música puede ser la geografía y que un verso es la más solidas de las matemáticas...a veces.
Gracias Roman, gracias Maria Eugenia por tanto arte.
Fernando Castelli

Campo Grupal es el nombre de un encuentro, con un tipo que “sacó la revista porque era lo que quería leer” (sic), con esa manera especial de hacer las cosas, para disfrutarlas.
Conocí a Román Mazzilli en una jornada con Psicólogos Sociales. Ya me había topado con los primeros números de Campo Grupal en el kiosco de Psicología de la UBA, ya había disfrutado de su estilo y me había interrogado su apuesta… Me pidió que le acercara para publicar algo que presenté…y su mirada de interés festivo y su amoroso acercamiento me hicieron bien…No lo conocía: es decir no sabía nada de su historia ni de su pensamiento…Hoy puedo afirmar sin y con rubor que fue un flechazo de amorosa amistad, allí donde siendo tan distintos vibrábamos parecido o bailábamos al compás.
Personalmente, me encontraba haciendo un tránsito de militante a … no sabía a qué… el encuentro con Román al igual que con Nacho (Ignacio Lewkowicz) me permitieron recorrer otros senderos, algunos ya transitados por ellos, otros todavía sin huellas. Esos encuentros me ayudaron a no desesperar en los comienzos, cuando creía que debería buscar de nuevo algo que me convenciera, como para seguir militando en cambiar el mundo. Luego, junto a ellos encontré el placer que me producía habitar-entender-hacer ser otra formas de existir-pensar-sentir-hacer ser un mundo. Nunca alcanzan las palabras que sumo, cuando se trata de dar cuenta de tanta intensidad… y nunca supe hacer poesía…
Vino el 2001 y volvimos a encontrarnos caminando -literal esta vez- en calles y esquinas… contentos de ese fluir alegre sin rumbo prefijado, pero certeramente atentos a las conmociones que se nos producían, en la imprevista e imprevisible multitud de vecinos que habitábamos.
Cada vez que algo ocurre, que me conmueve, Román convoca o me llama y me invita a convocar y suelo prenderme… Así nos reunimos para ver qué pasaba en los primeros días del 2001, así nos auto-convocamos a debatir – a realizar acá – un encuentro de los denominados esquizoanalistas. Así hemos festejado y también llorado…Campo Grupal y Román parecen ser instrumentos para armar esos nosotros, a veces efímeros, pero siempre intensos, que nos gusta habitar.
La revista fue y es una buena compañía aún cuando en ocasiones no encuentre algún artículo que coincida con las preocupaciones que me tienen tomada. La política editorial de albergar multiplicidades de prácticas, de lenguajes y de teorizaciones, le hace bien al campo Psi. Lo confirmo cuando la uso en mis seminarios, cuando intento pensar con otras lógicas y abrir a nuevos sentires a los cuerpos desolados por el desmoronamiento de la subjetividad estatal, aunque estén disciplinados por iglesias y sectas.
Sigo llevando en mi portafolio algunos números de Campo Grupal, tal como reenvío y armo textos ad-hoc con notas electrónicas de Nacho. Dice Román que son mis restos militantes… pero no son semillas como era la prensa y los volantes..., que se computaban en lógica acumulativa; éstas revistas son flores, que a veces huelen como nos gusta y a veces no…Que sean semillas no es la meta sino quizás un avatar, un devenir posible de un placer compartido…
Raquel Bozzolo

Hola Roman ...
Hola integrantes de Campo Grupal!
Era estudiante de la carrera de Psicología social cuando llegó a mis manos, por primera vez y hace 10 años, un ejemplar de Campo Grupal y me fascinó.
Me introdujo lentamente de su mano en el mundo psicosocial.
En ese momento también me estaba formando como psicodramatista y aparecieron en un número los “rompehielos”, increíble! era lo que necesitaba.
Desde aquella época me fueron acompañando siempre.
Ya ejerciendo la profesión, con informes esclarecedores, entrevistas a los grandes y a los no tan grandes, notas con un abanico interesante de temáticas con un sano eclecticismo, y también publicando algunas de nuestras intervenciones del EPS.
Mis felicitaciones por estos 10 años de tarea, un aporte a la grupalidad!
Irene Tozzola
Docente CAEPS - Integrante del EPS

Campo Grupal para mi es el lugar común -colectivo- de trabajo y del pensar e intervenir con grupo, es el aporte no circular sino en todas las direcciones que me permitió acceder a colegas, a autores admirados y siempre consultados, a cuestionamientos que permitieron pensar el hacer, encontrando controversias, coincidencias, aportes, divergencias, dilemas. Siempre vivenciando el valor de lo grupal. Que es todo esto y más.
Gracias por continuar generando este espacio de encuentro.
Un abrazo enorme.
Susana Salinas
Docente FICES-UNSL Taller de Prácticas II - Intervención con grupo.

En estos diez años es más acertado decir que hemos crecido.
Y no que hemos envejecido.
Es más justo pensar que hemos producido nuevos ritornelos y no repetido viejas cantinelas.
También es razonable suponer que tuvimos un buen tiempo de siembra.
Sería sin embargo sincero admitir que algo hemos envejecido.
Y es justo decir que con frecuencia entonamos y fuimos entonados por viejas cantinelas.
Y además que los frutos de lo sembrado ya no nos pertenecen porque es de todos los que los recogieron.
Y que de esto se trata el compartir.
Reconozcamos que algunas veces hemos atravesado momentos de frágil salud y los rechazamos por soberbia, ignorancia o descuido.
Y que hemos corrido tras la gorda salud de los triunfadores creyendo que así nos salvaríamos.
Y a los tropezones hemos entendido que conviene aprender a desequilibrarse, a caer, a afectarse.
Y que aunque esos aprendizajes resulten costosos, nos son necesarios.
Convengamos que cada uno sabe que el otro calza una horma parecida y por eso caminamos cerca.
Y no es poco saberlo y calzarla hasta agotarla.
Aunque la producción de un grupo sea inagotable.
Y nadie sepa qué puede un grupo.
Susana Kesselman
Eutonista, analista del cuerpo, corpodramatista, psicóloga social.

Roman, quero também me fazer presente comemorando com você e sua equipe os 10 anos de Campo Grupal. De fato um Campo Grupal, reflexivo como necessitamos. Múltiplo e intercessor sempre. Uma produção jornalística terapêutica, porque faz pensar, nos aproxima de questões fundamentais e exige posicionamentos claros. Atual e disrruptivo. Solidário. Ético e poético. Agradeço por isto.
Um abraço a você, a toda equipe e a todos que nele deixaram seus escritos para nossa aprendizagem.
Marisa Greeb (São Paulo - Brasil)

Querido Román, leí que cumplen la decena, pues a festejar y celebrar se ha dicho, sostener un espacio de producción colectiva, intentando que se instale masivamente, como lo han hecho ustedes, con Campo Grupal, no resulta poco, todo lo contrario, van mis felicitaciones a todo el equipo, y a vos, creativo incansable.
Mirá cuando ustedes cumplen diez años, “Lo grupal Hoy” cumple 8, con idas, vueltas, achiques, mudanzas, pero seguimos, sigo en camino, difícil, como sabemos, pero sin caer o sucumbir. Un abrazo
Roxana Cristiani

Le debo a Campo Grupal, y en especial a su director Román -quien además es mi amigo desde siempre y para siempre aunque no lo vea nunca- mi “carrera” de escritor. Mis textos más potentes, emocionantes y dolorosos (por ejemplo Discos o La foto) fueron antes columnas de Campo Grupal. Mi libro de relatos y aguafuertes poéticas La carne ya había sido escrito casi completamente en estas páginas. Mi lado ensayístico encontró lugar, también, acá. Ya sea mediante la publicación completa de las maquinarias de la alegría (donde despotrico inútilmente contra los celulares y otras prótesis electrónicas) o con un adelanto generoso de Lo inalcanzable, mi libro más reciente dedicado a las mujeres imposibles en la vida y la obra de Kafka, Pavese y Pessoa. ¿Hace falta decir más sobre lo que significó en mi vida y en mi labor creativa este mensuario milagroso y su querido y admirable director?
Luis Gruss

Hace ya bastantes años –parece que son diez- caminando por los alrededores de la Facultad de Psicología, que también son los de mi casa, me topé con un cartel, o una tapa, no recuerdo bien, que anunciaba el primer número de Campo Grupal. Me sorprendí, casi me alarmé, por ese recelo que a uno le agarra, ¿vio? cuando alguien se mete en el campo de uno… Inspeccioné cuidadosamente los títulos y sobre todo los nombres: Román Mazzilli, Walter Vargas… y otros que seguro no recuerdo. ¿Quiénes cornos eran? No lo sabía. De todos modos, aún dentro de mi desconfianza me gustó que apareciera una publicación sobre el campo de lo grupal. Hubo algunos otros (Psicología Social Hoy, por ejemplo) que cumplieron un ciclo y se extinguieron y otros aún que ya no me simpatizaban mucho… Pero ¿qué de Campo Grupal?
Por aquellos años mi inmersión en el campo de la Psicología Social y de los grupos era intensa, múltiple. Coordinaba, supervisaba, daba clases e intervenía institucionalmente en el circuito de las escuelas de Psicología Social. Estaba buena la noción de campo… más acá o más allá de Bourdieu, remitía a las prácticas, a los problemas, a las operaciones, ya no a las sustancias, las ciencias y sus disciplinas. Francamente no recuerdo como se fue produciendo el contacto ya directo con Román y la revista, pero ella alojó durante todos estos años algunos de mis escritos que pasaron de copia preparada para la presentación en alguna jornada o congreso al imprescindible status de letra impresa. Otros avatares históricos que nos atravesaron llevaron a que el contacto con Román y otros compañeros (¿todavía se usa?) pasara a ser entrañable, cálido, amistoso. Las cacerolas y las asambleas, los encuentros en las marchas, los graffiti que Román tan amorosamente recopilaba: “que venga lo que nunca ha sido”. Renglón aparte merece la Lista “Grupal” que Román fundó, coordinó con sabiduría y finalmente –creo- disolvió cuando ya éramos muchos los que estábamos hartos de los embrollos y estupideces que también circularon.
En los últimos encuentros con una de las bandas que habito y Román–una especie de entrenamiento en técnicas teatrales y de juego- circularon con intensidad el juego, las pasiones francamente alegres y ese placer que proporciona el encuentro con lo mejor de lo que uno y el otro nos damos, con la generosidad que el petiso derrocha.
Campo ¿grupal?. Es una buena contraseña o señuelo, pero hace tiempo que le queda chico. Seguramente Román hablaría de tenidas poéticas y tribus; yo, que soy un tipo demasiado serio, estoy bastante seguro que hoy hablamos y escribimos de políticas de subjetivación. Afortunadamente hay estos otros campos, que supimos inventar.
Osvaldo Bonano

Para leer lo que quiero leer
tendría que escribirlo.
Pero no sé escribirlo.
Nadie sabe escribirlo.

¿Se tratará de una escritura perdida
o acaso de una escritura del futuro?

Tal vez quiera leer
lo que no se puede escribir.
O simplemente lo que no se puede leer
aunque se escriba.
Roberto Juarroz


Ese verano Roman y yo nos cruzamos en una playa de Uruguay. Un poco de sal, un poco de cielo y un tiempo para soñar deseos.
El dijo quiero hacer una revista como la que me gustaría leer.
Después fuimos a almorzar y en un kiosco supimos que Osvaldo Soriano acababa de morir.
Pasó un tiempo antes del café en Santa Fe y Aguero. Para entonces la revista era un hecho y, como otras veces, mi amigo me convidó al viaje.
Del primer número recuerdo la agitación. Los infinitos llamados de teléfono, las entrevistas para la publicidad, las imágenes, el logo.
A quién dirigirse, porqué.
Armar un barco de papel y esperar que suba la marea.
Con el tiempo y las palabras vino el agua, la gente, la gesta.
Los primeros meses fueron de encuentros todos los martes a la tarde. Walter, Daniel, Roman y yo discutiendo formas y contextos hasta que alguna diagonal nos desviaba y terminábamos el café chamuyando de bueyes perdidos hasta la próxima vez.
O la vida traía novedades. Como el martes que Roman nos dijo: Walter no viene porque acaba de ser papá, y ahí nomás cambiamos café por taxi.
O el almuerzo del 19 de diciembre del 2001 en Coronel Díaz y Santa Fe, una sensación extraña se mezclaba a las palabras mientras mirábamos la tele en el bar.
A veces lo íntimo y lo público tejen extrañas pieles y abrigan el día.
Campo supo reunir una fauna tupida de pensamientos y experiencias. Grabador en mano poner a rodar conversaciones maceradas a solas, tanto tiempo antes, o imprevistas.
Acompañar la fragua colectiva de los nombres para lo que duele y sus exorcismos.
Pasión mestiza el barco de mi amigo Roman. Lugar del afán y de la fiesta.
Un barco a lo Herzog, derramando música y silencio en los monólogos institucionales. Dando cuerpo de letra por primera vez a una manada de autores inéditos. Saltando, salteando lógicas de poder para decir y callar.
Deambular acompañados y poner a resguardo, en letra de molde, eso que se pierde mientras se va pensando. Eso que se siente y es otro.
Travesía en la sed del desencuentro cotidiano. Caminata que ya suma años.
Este verano pasé por Manhattan. En la Public Library le eché una oración de acción de gracias a Gutemberg por prestarle el invento a mi amigo, allá, en Buenos Aires.
Patricia Mercado

Campo (qué palabra) es una revista que lleva el cariño y el vuelo de Román. Es un espacio amigo y un referente dónde consultar y dónde leernos a nosotros, parte de una comunidad. Un mar de pensamientos y sensaciones donde sumergirme y nadar, dónde escribir y acompañar. Ahí voy y estoy, más de una vez en silencio, más de una vez a viva voz. Agua, eso es... un dulce río, un turbulento mar, poesía. Gracias! Un abrazo
Veronica Bracamonte

Querido Román: los diez años, con mas de cien números, me llevan a pensar que las revistas, entre nosotros, son un signo del movimiento de las ideas. La izquierda grupalista, hasta la salida de Lo Grupal, que edito diez números durante diez años entre 1983 y 1993, no había tenido un espacio de posicionamiento intelectual. Antes de eso había sido la gesta de Cuestionamos a principios de los setenta. Alguna vez habrá que reconocerle a Pavlovsky su lugar de impulsor cultural de un género clínico y político. Sin olvidar el papel de De Brasi como difusor y maestro en la recepción de ideas que después se hicieron moda, ni dejar de reconocer el peso que tuvo la Cátedra de Grupos en la Facultad de Psicología de la UBA cuando llegó como titular Ana Fernández. Me parece que Campo Grupal, que lleva en su historia esas marcas, se consolidó como territorio de una narratividad dispersa e inconformista. Reconforta saber que un lugar así existe. Un abrazo.
Marcelo Percia

Campo Grupal cumple 10 años, me parece buena ocasión para un brindis o, mejor, para un asado que no tiene porque negar el brindis.
Sí, ya sé, el aniversario de una publicación científica como la nuestra debiera convocarme a dispositivos algo más académicos: unas jornadas, un congreso, algún seminario. En fin, también podría ser, pero me han dado ganas de festejar con modalidades que vivo como más afectivas que con dispositivos que encomien saberes. Estoy aplaudiendo cariños que fueron una fiesta porque en este territorio hice, sentí y pensé, y estas cuestiones fueron suelo y pisada de pasiones alegres.
Campo Grupal ha sido y es herramienta valiosa de mi trabajo como docente, en ella he encontrado ideas para mi trabajo con grupos, organizaciones o en los barrios. Sugerencias apreciables más que por verdaderas -además como arrogarse la potestad de la verdad- por ser invitaciones a seguir pensando. O justamente por eso, por que ha sido desde el comienzo una fiesta para pensar, un lugar de encuentro de la diversidad, una oportunidad para publicar, un territorio potente.
Y bueno las fiestas, al menos por aquí, están cerca de algún vinito, alguna música y, fundamentalmente, de los abrazos.
Entonces brindo, con un tintillo, por los 10 años, los cien números, las algo más de 1600 páginas, la enorme cantidad de ideas que se posaron sobre las hojas jóvenes -aunque 10 años no es poco- de Campo Grupal.
Un abrazo amigo.
Juan E. Díaz

A fines de los noventa, allá por 1997, formábamos parte de un grupo virtual sobre cuestiones relacionadas con la grupalidad denominado "Lista Grupal". ¿Quienes? Esa fue la pregunta que fuimos develando en el transcurso de ese colectivo al que fueron arribando unos y del que se fueron alejando otros. Fuimos descubriendo que viviamos en diferentes partes del mundo de habla hispana. Fue mi primera experiencia de vínculos con personas desconocidas pero con un mismo interés a quienes fui conociendo vía mails y a partir de algunos encuentros de cuerpo presente que se fueron jalonando a través de los años. En este ámbito reinaba un clima de libertad en el intercambio que no solía atentar con la pertinencia. Compartíamos materiales variados que iban desde artículos, comentarios de experiencias, notas periodísticas, anécdotas, poesías, literatura y experiencias personales.
Una situación que tengo particularmente presente tuvo que ver con el acompañamiento que este grupo virtual me brindó cuando se produjo el desenlace del proceso de un paciente con una enfermedad terminal. Yo estaba dolido, triste y lo dejé entender en un mensaje que compartí en el foro a proposito de la experiencia de transitar ese desenlace en el marco de la tarea profesional.
Fue muy especial la comprensión, la calidez y la sutileza desde la cual se dio el acompañamiento, algunos compartieron experiencias, otros fragmentos de textos teóricos, cuestiones bibliográficas, poesías, fragmentos literarios, opiniones, etc. Me sentí plenamente acompañado, renovado, comprendido en el marco de una explosión de creatividad que, sin soslayar el hecho doloroso de la muerte, me contactó plenamente con la vida y los proyectos.
En 1998 uno de los integrantes del grupo: Román, me cuenta su idea: pasar al papel. Recuerdo que para uno de los primeros números de "Campo Grupal" me pidió que comentara mis Imperdibles: tres libros que recomendaba y por qué.
Con el pasar del tiempo tuve en Campo la posibilidad de leer a los amigos, colegas y siempre los nuevos, los extranjeros que fueron acogidos con hospitalidad incorporando perspectivas.
En mis viajes por Argentina y también recorriendo Ibero América: Uruguay; Paraguay, Brasil, Chile , España, Costa Rica, México, Campo me acompañó y lo acompañé en sus pasos por nuevos territorios. Juntos nos encontramos con viejos conocidos del grupo virtual, a quienes no les conocí el rostro pero si el corazón y las ideas… Siempre fue bienvenido y se fueron multiplicando las redes. En algunos casos los encuentros en el grupo virtual fueron los motorizadores de algunos viajes y aventuras como el dictado de una materia sobre grupos via e-mail con un dispositivo semipresencial en Costa Rica.
En Bs. As. nos abrió el espacio para contar las experiencias que realizamos en relación a lo grupal en Hospitales y otras vivencias que se fueron jalonando al compás de los devenires históricos, tanto en el marco de otras instituciones existentes como en las que se fueron creando. Tuvimos así la posibilidad de procesar y documentar experiencias que los devenires de nuestras crisis nos llevaron a crear mientras las transitábamos, sin dejar de tener en cuenta los riesgos pero apostando siempre a las oportunidades .
Hoy ya han pasado diez años de nuestras vidas, todos tenemos mucha más experiencia, y aprendizajes realizados, aún así lo más relevante en mi mirada es la noción de formar parte de esta red, reconocer lo que hemos creado juntos y las perspectivas que se nos abren para el futuro que decidamos construir.
Guillermo Augusto Vilaseca

Conmemorar es recordar junto a otros algún tramo de nuestro tiempo personal.
Diez años de Campo Grupal es un pequeño album fotográfico. En él habita cada foto de lo que fuímos como psicólogos, pero también es una pintura en un espacio polémico, conflictivo y rico como lo es el de la psicología y sus aledaños.
Personalmente tuve el orgullo (vanidoso, al fin!) de haber participado no sólo en los inicios sino también también en su génesis (desde Postales de Palermo hasta esta realidad que es 10 años de vida de un períodico. Mi participación ha sido con la escritura, tanto Postales... como Campo ampararon escritos míos.
Por ello esta celebración no es sólo con la Revista sino también con el recuerdo de todo lo que ella albergó.
¡Felices primeros diez años!
Un abrazo fraterno y cordial.
Jorge M. Helman

Campo Grupal. Nace y pervive en cada gesto-edición. Nos afecta campo, nos habla de quiénes somos y quienes no somos. No sé bien.
Campo no es como "el campo" por estos días sombríos y sombrerudos. Es un espacio liso para deslizarse, pero también estriamientos que nos acotan. Cada mes la esperás con ansia. Campo viene a grupalizar des-agrupados grupalistas. A entibiar ese universo desertizado tanto por la caída de todas las representaciones, como por las hiper-presentaciones (ali-caídas), de los magnates devaluados del poder mercadotécnico, "grupaloso anche".
Campo, nos recuerda entonces que "somos algo". Dónde silencios y lejanías... danzas, músicas, encuentros. Campo es amor a los maestros y maestros del amor. Amigos en fratría deseante, y cobijo de des-pojados-excluídos de todas las academias. Campo es cuerda-mojón para asirse, y alas para inventar sueños en vuelo. Rostros en la anomia, des-aceleración en el frenesí. Hedonismo de enamoradas fieras. Palabra-acto-acción-contradicción. Con Campo me río, y me enojo, me armo y me desarmo. Com-parto y re-parto. Campo enseña jugando, y es serio. Es lúdico y es solemne. Solcito tibio de mañana de otoño, y barba dejada de tres días de misterios. Campo es el rincón calentito amigo; superficie de inscripción y expresión. Por alguna razón o muchas existe Campo. Nos une el amor y la potencia. La batalla y el deseo. Cuando todo se quema o se trivializa, somos cardumenes dispuestos. Campo es contagio, y micropolíticas. Campo es nuestra conversión y nuestra diversión. Es instituido pero es borde, campo "borda"...des-borda.
¿Te acordás cuando trepábamos los árboles?
A jugar, Campo...a seguir en juego; que somos grandes, porque somos niños.
Feliz 10. Un abrazo.
Daniel Tarnovsky

Flicitaciones! Vivo en Neuquén y alguna vez me dirigí a ustedes justamente porque aquí no se vende. Cada vez que viajo a Buenos Aires, o lo hace algún conocido me hago de algún ejemplar. Al menos en las revistas que tengo siempre hay una frutillita en la torta, disfruto mucho leerla.
Para empezar, brindemos por 10 años mas.
Ana María Mery

Estimado Román:
Te cuento que a partir de un día de 2002 compré la revista en un kiosco de Belgrano, volviendo de terapia. Quería incursionar en algo de lo grupal. No sabía cómo, pero me daba cuenta que el consultorio me quedaba chico y que era poco, en ese momento de mi vida. Es asi que descubri las Jornadas de ese año en la Escuela Ecco y allá fui. Salí fascinada porque me reencontré no solo con gente amiga y querida, sino con mis ganas de innovar, de crear, en fin... de realizar cambios en mi vida profesional (ya venia replanteandome mis prácticas hacia tiempo). Desde hacia 20 años trabajaba en la clínica a nivel privado y en un equipo interdisciplinario a nivel público.
Fue asi que me pico el bichito de lo grupal. Y allá fui!
Me capacité en Coordinación de grupos y Practicas grupales, formé parte de un Equipo en una Institucion grupal, conocí a profesionales renombrados de los que aprendí muchisimo (Graciela Jasiner, Lucio Margulis, Guillermo Vilaseca, Hugo Grisovsky, Elizabeth Gothelf, Fabián Jalife, David Szyniak) y empecé a armar con una colega talleres de recursos lúdicos.
Segui mi capacitación en creatividad y actualmente estoy realizando la formación en Psicodrama con Adriana Piterbag.
Asi es que en primera instancia, gracias Román, gracias Campo Grupal por haberme hecho conocer este ámbito y reencontrarme con mis capacidades creativas. Gracias por ayudarme en mi vocación en esta etapa madura de mi vida.
Gracias, mil gracias por existir y aparecer en mi vida.
Un cariño grande.
Inés Paglione
Licenciada en Ciencias de la Educación (UBA) especializada en Psicopedagogía clínica, grupal e institucional.

Campo Grupal significa para mi un espacio que me convoca y provoca. Me convoca cada mes a encontrarne con propuestas, con devenires de otros seres, que se manisfiestan y comparten sus sentires, que me alegran y me enojan, me movilizan.
Me provoca no quedarme pasivamente como lector, sino ir pronto en busca de un lápiz y un papel para ser parte de este campo extenso que es lo grupal. Es el grito social que no es acallado, y a la vez, los oidos que me prestan, y me dejan prestar.
Campo Grupal me propone fundamentalmente el trabajo de pensar. Pero, pensar reflexivamente, meditativamente, demorándome y esforzándome por comprender lo que me dice el otro, al que a vces le respondo y otras me dejo frustrar por no hallar respuestas.
Entre las contradicciones permanentes que hacen a la vida más enriquecedora : es la revista "iluminada" provista de raciocinio, pero es también la revista en la que se "suben" los locos que molestan al resto y son marginados. Es un campo extenso para sembrar la razón y la locura, la dialéctica de la vida que se deja escribir. Es la revista más incómoda que conocí, y realmente los felicito por eso, pues como decía Niezsche: "Crecer incomoda".
Mi deseo es que sigan incomodando, como lo hicieron hasta ahora por muchos años más.
Muchas Felicidades!
María de las Mercedes Guidobono

Querido Román:
Soy lectora de Campo Grupal desde el N° 1.
Durante años he comprado cada ejemplar la misma noche que salía a la venta.
He publicado artículos en la revista pese a no ser psicoterapeuta ni coordinadora de grupos, sino abogada de familia, mediadora y psicóloga social.
Me he preguntado muchas veces cómo sobrevivió 10 años este proyecto de Román, habiendo atravesado tantas crisis económicas nuestro país.
Algunos números los he devorado. Otros me aburrieron. No se puede conformar a todo el mundo, máxime cuando lo leemos profesionales de disciplinas distintas y de orientaciones teóricas distintas.
Aprecio y admiro a Román por su empuje y su creatividad.
Siempre a la vanguardia, ahora con la versión digital también.
El aumento de los avisos publicitarios habla de la credibilidad que genera.
Mucha gente que conozco del ámbito “psi” publica en Campo Grupal sus actividades.
La sección Agenda fue muchas veces lo primero que leí.
Le tengo un cariño especial a la revista, aunque por esos devenires de la vida, ya no la lea todos los meses.
Felicitaciones, querido Román, por estos diez años. Estoy segura que C.G. cumplirá muchos más, tal vez renovada, porque vos sos un hombre de cambios constantes.
Un abrazo,
Mirta Núñez
Abogada de Familia - Psicóloga Social

Apertura. Es la palabra que me insiste en relación con los diez años de Campo Grupal.
Imprescindible para crear y crecer profesionalmente. Felicitaciones a la revista, a su director y a todos los que participamos de ella.
Clara Jasiner

¡Que lo parió!, amigo mío; que prolífico lo suyo. ¡Diez años! Diez años, y cada mes sacando un hijo al mundo; diez años y cada treinta días –casi, ya que Ud. se toma vacaciones- poniendo un crío a circular por el mundo. Y digo un hijo porque Ud. sabe –ya que también es padre- que después cada uno hace en ese mundo lo que quiere. Cada número de su revista –poblada de hijos de otras madres y otros padres entre los que me cuento- anduvo por allí diciendo, haciendo, haciendo decir, poniendo en circulación cosas que Ud. nunca pensó que harían o pasarían. Y otras que sí. ¡Que lo parió!
Celebro los diez años de trabajo de Campo Grupal. Para mí esta celebración es múltiple. Por un lado, la presencia de una voz –escrita- que desde lo grupal haya ido recorriendo caminos diversos, pudiendo cobijar alternancias, disidencias, oposiciones y contradicciones y a la vez crecer y alimentarse de dicho recorrido. Alimento que generosamente fue drenando mes a mes en mí y en el medio psi, excediéndolo. Esa voz, así desde el vamos, es grupal.
Y esto no es casual. Esto es el fruto de una elección sostenida por el director de Campo. Esto habla de Román Mazzilli, tanto como coordinador grupal –y generador de grupalidad- como de la persona Román. Habla en acto de una forma de llevar adelante la tarea, habla de una generosidad de puertas abiertas, de poder publicar muchos artículos con los cuales puede no estar de acuerdo, a la vez que con toda la conciencia de lo rico que puede abrirse a partir de allí pese a su disidencia.
Campo Grupal en mí. A mí me resuena desde el inicio de un proceso y su sostenimiento, el considerar que es posible tener un sueño, y realizarlo en lugar de esperar –como dice e hizo Román- que otro lo haga. A mí me dio la posibilidad de escribir y publicar ideas en estos años. Me dio la posibilidad de leer y nutrirme de diversos artículos y pensamientos que sino probablemente ni me hubiera enterado. Y me dio la posibilidad de leer publicado un cuento de mi hija, lo cual me llenó de orgullo. Por todo eso, muchas gracias, Román.
Ricardo Klein

La Revista Campo Grupal es una amiga es vecina es un mundo posible territorio de comunicación intercambio expresión lugar de puesta al día de los compañeros colegas maestros discípulos pares es referencia y referente es una novedad una gran invención productiva y creativa.
Me vienen múltiples escenas personales grupales institucionales
Cuando Román en el instituto de Tato comentó acerca del deseo de crear una revista que diera cuenta de lo grupal. Cuando se concursaron trabajos escritos de alumnos de Soler - siendo yo docente - y los premiados fueron publicados en la revista.
Cuando Román y su equipo en la Revista me invitaron a escibir mis ideas experiencias en forma de artículos para la misma.
Cuando me inicié en la creación de un espacio institucional de Psicodrama y confié hasta hoy en difundir las actividades contando con el apoyo la confianza la apertura el auspicio en jornadas ocurrencias aventuras.
Cuando los encuentros invernales celebrando los aniversarios con amigos vinos y guitarreadas.
Tanto para mí como para los que participamos en nuestro equipo nos conmueve los 10 años con cariño admiración crecimiento mutuo fraternidad libertad producción creatividad respeto.
Felicidades y para que siga siendo.
Gracias a Román, María Eugenia y los compañeros de la revista.
Con cariño.
Silvia Schverdfinger
E.I.P. - Equipo Interdisciplinario Paso

Para mi Campo Grupal es un lugar de encuentros. En sus escritos vibran voces amigas con sonidos novedosos y voces novedosas que promueven la amistad.
Siento que adentrarse en cada número es correr con el riesgo de encontrarse con varios mundos sin la garantía de hallar el mejor, y en su composición me parece sentir la presencia de un duende inquieto que se divierte con la gracia de esos decires.
Feliz cumple para Roman y para todos los que habitaron y habitan Campo Grupal. Un abrazo
Daniel Vega

Cada aniversario es un mojón en el camino. Ustedes han marcado el camino en un recorrido que resultaba inimaginable en los comienzos.
Celebramos contar desde hace 10 años con Campo Grupal , una revista que nos hizo pasar revista a nuestras prácticas y teorías, que nos provocó preguntas y dio lugar a que nuestra palabra se encontrara con la de los otros y deviniera debate...
Felicitaciones.
Graciela Jasiner, Silvia Viñas
y quienes hacemos el Instituto de Investigaciones Grupales.

Mi profesión como Operadora en Psicología Social y educadora tuvo compañías entrañables, pero cómo definir la compañía de una revista....
Tal vez por sus creativas ilustraciones podría nombrarla como una compañía artísticamente brindada. Si centro mis recuerdos en la variedad de disciplinas abordadas desde "lo grupal", definiría esta compañía como multidimensional.
Pensar la Psicología Social sin "Campo Grupal" es pensarla sin un espacio de difusión del pensamiento y de las prácticas profesionales. En tiempos de apertura globalizada y encierro, de exclusión y abismos, encontrar "un espacio" no es poco. Como trabajadora de la educación encontré en la revista una heramienta a través de la cual difundir mis ideas y experiencias libremente. Esta creación colectiva es un festejo.
Gracias "Campo Grupal" por formar parte de los emblemas de la profesión.
¡Feliz cumpleaños! Los abrazo,
Miriam Eva Rellán
Op. en Psicología Social.

Querido Roman: En este 10º Aniversario de Campo Grupal queremos hacerte llegar nuestra palabra de agradecimiento por todos los modos de afectaciones por las que cada una de nosotras ha sido ha atravesada a lo largo de este tiempo.
Su contenido nos ha acompañado, provocado y desafiado en nuestras practicas,tanto en los mejores momentos como en las situaciones sociales criticas.
Nos ha facilitado un intercambio plural a partir de la lectura de la multiplicidad de temas que ha abordado la revista.
Auguramos el mismo exito para el futuro.
Con el cariño de siempre.
Nora Trosman, Edit Gross, Elena Noseda,
Malena Mercado, Gabriela Garrido, Teresa Azcarate, Monica Groisman, Cristina Quiñones


Para Campo Grupal en su décimo aniversario:
Ahora me doy cuenta que descubro esta revista cuando ella era muy bebé: menos de un año. Yo estaba pasando por una situación de pérdida de un espacio laboral. (Además en ese momento estaba haciendo la homologación de título de Psicología Social, y es ahí donde un docente la nombra). El contacto con ella me permitió re conectarme con el mundo de lo grupal. Leía con avidez las notas. Llamo para suscribirme por correo en casa, y en ese momento Román me invita a participar de la lista virtual. Era el año 99 y se abrió ahí un mundo desconocido, que me permite múltiples conexiones. Algunas de las notas publicadas las he utilizado para trabajos en grupos de formación. Me parece que Campo Grupal vino a ocupar un espacio muy necesario. Es una publicación que si bien es específica, se abre a múltiples producciones por contener corrientes diversas permitiendo a quienes escriben mostrar lo que hacen y piensan y a los lectores saber de ello y nutrirse. Se establece ahí un diálogo que aunque diferido siempre está operando y puede producir efectos por algún lugar inesperado.
Recibí con mucha alegría la posibilidad de leerla en forma virtual.
Ah! Y También me encantan las frases que están al pie de página de ellas, y las fotos que acompañan las notas.
Campo Grupal me acompaña, celebro sus diez años de vida, deseando que pueda seguir creciendo y felicito a su director, Román y al equipo que la produce, ya que como no podía ser de otra manera es una producción grupal. ¡Por muchísimos años más, y con mucho afecto!
Mónica Streger

Brotes. Quiero rescatar básicamente 3 momentos de mi relación con Campo Grupal. O para decirlo con más precisión: los dos primeros con Campo y el tercero, más cercano en el tiempo, con Román.
El primer contacto fue mientras yo vivía en Mina Clavero y por vía de alguien de Poética de la Multitud (el grupo de discusión sucesor de aquel formidable Agrentinaposible), me enteré que Campo Grupal estaba poniendo en la Web las ediciones de la revista. Me suscribí a la lista de distribución y empecé a leer algunos de los materiales que mensualmente llegaban desde la página. Entonces la revista dejó de ser un título visto muchas veces en los kioscos porteños y empezó a ser un espacio real. Allí encontré el número referido al fallecimiento de Ignacio Lewkowicz, a quien había descubierto muy poco tiempo antes de su trágica muerta, gracias a Alicia Le Fur, una amiga en común. Seguramente este lazo con Campo ancló en mí, gracias a ese episodio.
El segundo momento también tuvo que ver con la relación entre Campo Grupal e Ignacio Lewkowicz. Yo estaba de paso en Buenos Aires, en casa de Alicia, cuando ella recibió la información de la aparición del primer número dedicado al pensamiento de Ignacio, después de su muerte. Salí a buscarlo en los kioscos de la calle Corrientes y después de recorrer unos cuantos conseguí comprar dos números, que en un par de días nos leímos de cabo a rabo. Un poco a la mañana mientras desayunábamos, otro poco entre las actividades que nos dejaban un pequeño espacio durante el día o después de la cena, hasta la madrugada. Aquello fue como disfrutar de un seminario personal.
En 2007 lanzamos un programa de capacitación TICs para docentes que se llamó Un paseo por el Parque de las TICs que tenía algunas propuestas de ruptura. Un amigo en común me conectó con Román, que por ese tiempo –me dijo- estaba pensando en incursionar por el mundo de la Web 2.0. Le mostré lo que hacía, lo invité a participar de la experiencia y aceptó. Iniciado el 2008, le pregunté por mail: Román ¿cómo seguimos? La respuesta fue breve: Me parece que tendríamos que hacer un número de Cuadernos de Campo, dedicado al tema de las TICs y que vos tendrías que coordinarlo. Un par de semanas después de esta conversación, tuvimos otra charla frente a frente y arreglamos algunos detalles. Yo hice un proyecto que Román no objetó y empecé a invitar a diferentes actores. Esta es la historia.
Educación con TICs está resultando una experiencia maravillosa, aun cuando todavía queda un mes para su aparición. Aunque la historia de este proyecto es la de un camino corto, pareciera que conozco a Román desde hace muchos años.
Mientras pensaba cómo titular este relato, se me impuso la palabra brote. Es que cuando reviso los lazos que me relacionan con Román y sus proyectos, lo que veo es eso, muchos brotes, un hacer germinal. Algunos de ellos van tomando tallo pero no dejan de brotar. ¿Cómo no dejar mi pequeño aporte ahora que Román y Campo Grupal cumplen diez años trabajando de brotes? Chapeaux!
Daniel I. Krichman

Querido Roman:
Campo Grupal ha sido un excelente lugar para compartir nuestros avatares teoricos-practicos sobre los grupos e instituciones y por suerte tambien para alegrarnos por alguna poesia, para enojarnos por los desastres politicos actuales, y para pensar que tal vez tambien la palabra escrita y difundida, pueda ayudar en algo a la lucha por cada vez ser mas autonomos y al mismo tiempo mas solidarios.
Un abrazo y felicidades!
Silvia Radosh (Mexico)

Estimado Román:
Aceptando gustoso tu invitación, quiero decirte que "Campo Grupal" ha sido una referencia, un indicador necesario desde que salió a la calle. Lo tomé como la posibilidad de saber lo último que estaban pensando distintos autores en este Campo de prácticas. ¡¿Qué te parece?!
Así que considerá la enorme validez de tu esfuerzo y de la producción para proseguir con la tarea emprendida.
Un abrazo, por diez años más y por un futuro mejor,
Alejandro Scherze (Uruguay)

Mi primer contacto con Román y con Campo Grupal fué solo de oídos, como cuando te dicen o te hablan de alguien a quien en serio te gustaria conocer. Ahí estaba (y estábamos) aportando nuestras experiencias a los primeros pasos de la ahora ya señorita compañía de teatro espontáneo 'La Manada Rosarina' . Después la conocí, la leí, me gustó, me encariñé con algunas notas y hoy además de lector que consigo cuando tengo que cruzar el charco para hacer algún taller, aporto también algunas notas de lo que vengo trabajando de este lado del Río.
Y...10 años no es nada, 100 números tampoco, vendrán otros, vendrán más y aún mejores. Y esperamos algunos yoruguas que en los próximos 10 no tengamos que cruzar el charco para conseguirla.
Gustavo Schlegel (Uruguay)

Hola Román
Quiero felicitarte por los 10 años de Campo Grupal, todo un logro!
Te cuento que estoy en Ecuador hace como 6 meses trabajando en la amazonía.
Podes ver nuestras derivas entrando en www.k-web.com.ar y vas al punto solidaridad..
Gracias y espero que sigan los éxitos! Besos.
Karina Capparelli

No tenía intensión de escribir pese a que Campo Grupal tuvo más presencia en estos últimos años que casi cualquier otra cosa en mi vida. No es por falta de ganas, más bien es que los acontecimientos emotivos me quitan las palabras. Pero haré un intento.
Mirando retrospectivamente caí en la cuenta que hace ya ocho años, una tarde Roman me llamó por teléfono y nos juntamos a tomar algo en un bar. Ese día me invitó a trabajar con él y fue entonces que esto comenzó.
Campo Grupal es un tercio de mis días, cientos y cientos de personas de las que a veces ni llego a conocer su rostro y sin embargo me son tan íntimas. Historias, anécdotas, amistades y algunas rabietas infaltables del trabajo. Un inmenso mundo, todo un pueblo. Definitivamente mi vida estaría más vacía si no fuera por que tengo a Campo Grupal como excusa para encontrarme con amigos, anunciantes, suscriptores, colaboradores e inesperadas personas que llegan pidiendo el teléfono de tal o cual. Sin la menor duda, Campo Grupal, para mi, es la puerta a encuentros, de los que no me gustaría prescindir.
Y claro, por supuesto, de tanto en tanto, cuando leo lo que escribió fulanito sobre la infancia, la psicosis o la vida, me quedo revueltamente pensativa, como me ocurre cada vez que entro en sus páginas.
María Eugenia Conde

La revista Campo Grupal ha creado en estos años, caminos por los cuales han transitado muchos textos con sus diversas voces, enrriqueciendo el campo "psi", dándole una mirada grupal y convocando tantísimas miradas que bordean y otras que diversifican los discursos hegemonizantes, tecnocráticos o puramente académicos, con lo cual su aporte ha sido, sigue siendo (y que lo siga haciendo!) de enorme importancia para la contínua creación de un pensamiento libre, original, múltiple y conectado con el mundo!
¡Gracias Campo Grupal!
Alejandro Reisin. Alicia Boljat
Primera Escuela Argentina de Arteterapia

Román nos pide, a lectores y articulistas, un comentario para celebrar un importante aniversario de Campo Grupal, donde se indiquen artículos que nos gustaron o impactaron, etcétera. En primera instancia diría que, para mí, una publicación gusta por su contenido general, y en este sentido en ésta existe una notoria apertura a lo nuevo y diferente del campo psi, con artículos y noticias que nos permiten ubicar en una realidad compleja y constantemente cambiante, que sería imposible abarcar sin revistas como la que ahora celebra su aniversario. Es al menos lo que intento con mi columna Desde México para lectores de otros países, dando a conocer lo para mí importante y central de lo que acontece en este país, generalmente no muy conocido sea respecto a grandes hechos políticos como también a su vida cotidiana.
Destacar uno o varios trabajos en particular es posible, pero destacando desde un inicio lo anterior, que es algo central, y reconociendo que tal elección responde tanto a factores objetivos como subjetivos. Y teniendo que hacerlo, recuerdo un artículo de un importante jugador futbolístico que, cercano a las postulaciones de Pichon Riviere, juega con ellas para señalar cómo intervienen en lo que fue su práctica, y mostrando que no se trata de especulaciones teóricas sino que son muy cercanas a expresiones de una cotidianidad importante. Por supuesto no es lo único que me interesó, pero sí es un ejemplo que espero sirva para cumplir con lo solicitado, pero también para indicar cómo Campo Grupal no se limita a sólo especulaciones teóricas –a las que son afectas tantas publicaciones- sino se interesa por todo lo que nos rodea, que en este caso es un deporte que es seguidlo por grandes sectores de la población, argentina, latinoamericana y mundial. Y para ello no vacila en darle un espacio a quién vivió ese deporte desde una práctica profesional, aunque iluminada por una perspectiva psicológica que siempre se interesó por lo deportivo y cotidiano.
Me es imposible terminar esta breve nota sin desear que se sigan cumpliendo aniversarios como el presente o, lo que es lo mismo, desearle larga vida a una publicación que la merece, así como que siga cumpliendo sus objetivos.
Enrique Guinsberg

Feliz aniversario!
Ya 10 años. Como un niño su destreza se nota en una revista que se mueve con gracia, buen humor y sobre todo su contenido me hace revisar el otro lado de lo que sucede, una mirada curiosa y humana que me despierta.
Me gustan las notas, fotos, frases, e ilustraciones,muestran gente creativa que trabaja cooperando con ganas, con mucho amor.
¡Gracias a Román y todo su equipo! por construir un verdadero "Campo Grupal", donde tambien puedo expresarme.
Emilse Pola

Román y compañeros de la revista:
Felicitacioes por los 10 años!
Realmente sostener en estos últimos años una revista (en general y particularmente sobre “lo grupal”) diría que es un “milagro” si es que fuera creyente, pero como no lo soy estoy convencido de que es producto del esfuerzo, la convicción y, fundamentalmente, una actitud de resistencia ante tanta desinformación y degeneración del aprendizaje.
Otra vez felicitaciones y buenafortuna!
Oscar Mongiano

Hola amigos de Campo Grupal! quiero saludarlos en mi nombre pero además en nombre de la Revista Tiempo que también este año 2008 pero en setiembre cumple sus primeros 10 años. Así que estamos de cumpleaños! la permanencia en el tiempo nos muestra que fuimos diciendo, haciendo, pensando cosas, que el diálogo permanente que hicimos entre la teoría y la práctica y además con cada día mayor número de lectores y colaboradores , es el camino. Un recuerdo para los comienzos de nuestros contactos. Una reunión allá , no se en año, en una casa con la venida de nuestra amiga barcelonense Merce. Román seguro que se acuerda. Un beso para todos y un montón de buenas ondas en estos primeros 10 años. Festejemos!
Virginia Viguera

Simplemente, querida gente de Campo Grupal, una frase que me acompaña desde aquel 2000, 2000 y pico, que leí en alguno de sus márgenes “la mejor manera de esperar es ir al encuentro”, perdón si la reescribí, lo cierto es que así suena y resuena en mí cada vez que siento que Penélope vuelve... Gracias por esto y por mucho más...! Un abrazo
Graciela De Luca

Hola Román
Nuestro afecto y felicitaciones por estos 10 años.
Un abrazo desde Rosario.
Carolina Galán
Directora de Campo Psi

Para Roman y equipo de Campo Grupal:
¡Felices 10 años! A pesar que durante los últimos tiempos no estuvimos vinculados a la Revista, La Escalera espacio de arte, siguió atentamente la salida de cada número, con mucha alegría. En estos tiempos que corren no alientan con cada propuesta realizada, a seguir en este camino donde la creatividad tiene un lugar fundamental. ¡Felicitaciones y por muchos más cumpleaños!
Beatriz Amábile y equipo de La Escalera

Una bella publicación que permite conectar cuerpos y agenciar con pensamientos vitalistas. La revista que mas ha valorado el trabajo de Gilles Deleuze en nuestro país. Saludo a Campo Grupal en su aniversario.
Fernando Reberendo
Blog Deleuze http://www.deleuzefilosofia.blogspot.com/

Leí por primera vez Campo Grupal en 2004, en el número-homenaje a Ignacio Lewkowicz. Ese número me ayudo a elaborar un suceso nefasto y a conectarme con alguno de los que sufrían como yo la muerte de Nacho.
Desde entonces, acudo una y otra vez a la revista. Acudo para leerla, y siempre hay al menos un artículo que me interesa; a veces, incluso, ¡me interesan todos! CG ha logrado algo de cuyo éxito suelo dudar: que la más variada diversidad de temas, enfoques y autores se sostenga en el tiempo y el interés y, además, dé para pensar. Acudo también para escribir en ella, y Román me ha dado un espacio invaluable. Esas publicaciones, a su vez, me han conectado con valiosos lectores. CG, además de una revista, ha sido para mí un facilitador de vínculos.
Las aforísticas frases a pie de página y en la tapa me han venido de perillas tanto para escribir como para pensar algunos temas.
Felicito y saludo afectuosamente a Román y a María Eugenia.
Pablo Hupert

“Campo Grupal” es para mí un encuentro, y como tal, muy significativo.
Es en primer lugar un encuentro con pares, con unos otros que dejan de ser tan otros, para ayudarme a pensar un nosotros, los que continuamos insistiendo en búsquedas de espacios novedosos, explorando los intersticios que esconden los viejos lugares conocidos, y dibujando nuevos caminos a transitar, desde la alegría compañera, que nos facilita el andar.
También es un encuentro con experiencias-ideas-pensamientos, así, todo junto, porque muchas veces releo artículos que me dejan huellas profundas, y que comparto con amigos y amigas. Vivo en Tucumán, provincia lastimada, donde la cultura del miedo dejó marcas difíciles de superar, por lo cual la necesidad de mantenerme actualizada, es imperiosa, ante el pensamiento dominante durante años en el campo de la psicología, que desde hace poco los jóvenes han comenzado ¡por fin! a cuestionar.
Fueron años de soledad, incomprensión...en momentos en que se descalificaba, desde los grupos de poder académico, todo lo que tenía que ver con lo grupal y lo comunitario.
Durante ese tiempo, conseguir un número de la revista, o de pronto varios números que nunca eran “atrasados”, era un placer equivalente a encontrarme con mis cómplices-compinches, capaces de imaginar otros mundos posibles.
Algo que tiene que ver con todo lo anterior, es que ese encuentro no implicaba una necesaria coincidencia en todo sentido, sino que parte de la sorpresa de cada número, era la posibilidad de hallar lo diverso, extraño, junto a la reafirmación de cuestiones abordadas, desde una propuesta ético-estética compartida.
Hoy, aunque el contexto aquí se está transformando, y surgen espacios donde me incluyo con ganas, me gustaría que la revista llegara a los kioscos, estuviese en la calle, en fin que no sólo yo pueda adquirirla cada vez que alguien pasa por Buenos Aires y me la trae. Lo de mirarla por internet está bueno, pero sigo amiga de poder leer en cualquier rincón de la casa, tomando un mate al solcito en el jardín, en el cerro. Eso es parte del placer, en el encuentro con el papel escrito.
Muchas gracias por todo lo que han aportado a mi formación, y por esta puerta abierta a escucharnos, a poderlo decir.
Luisa Vivanco
(Soy psicóloga, profesora de Dinámica de Grupo en la Licenciatura en Teatro de la Facultad de Artes, Tucumán. Trabajo con herramientas psicodramáticas, en espacios
comunitarios, acompaño a los movimientos de Derechos Humanos, integro la Red Trama, de Técnicas que trabajamos con mujeres campesinas.)

Hace unos cinco años que disfruto y utilizo los textos que tan generosamente nos aporta Campo Grupal y quienes los han escrito. Varios de ellos los utilicé con estudiantes de Psicología. Muchos de esos textos me han ayudado a ampliar y profundizar mis ideas sobre la sujetividad, que antes la reducía a la dimensión individual. Aún ahora sigo considerando que esa dimensión - “el para-sí”, que tanto profundizó Sartre - es fundamental. Pero ustedes me han ayudado a comprender cómo se conjuga con la dimensión colectiva.
Gracias por su labor de Quijotes.
Hernando Rebolledo

Recuerdo estar parado frente a un kiosco de diarios en la intersección de Perú y Avenida de Mayo en la ciudad de Buenos Aires, a dos cuadras de la Plaza de Mayo. Creo que era un día viernes y buscaba “algo” que leer para reparar las sensaciones de haber trabajado durante toda la semana en un proceso de cambio en una empresa del microcentro de esa ciudad.
Mirando diarios y revistas, de pronto escuché “me da Campo Grupal” en la voz de una mujer, que no solo pidió un ejemplar de un diario-revista, también me señaló una camino, mostró una alternativa y tomándome de ese enunciado dije; “déme otro a mi también” Así conocí el numero uno de Campo Grupal.
Después la historia, lecturas, avisos, propuestas, artículos leídos y publicados y el re-encuentro con los otros, con los cuales transitamos momentos, secuencias, historias, divergencias y deseos comunes.
Durante los últimos diez años, en los que pasó el Menemismo, Bunge & Born, Cavallo, La CTA, la Carpa Blanca, la Alianza, el 19 y 20 de mayo del 2001, Rodríguez Saa, Duhalde, Kosteki, Santillan, Kirchner, la recuperación de la Esma, Cromañon, Macri, Julio Lopez, Fuentelba, y muchas otras cosas más. En ese contexto mensualmente, sus lectores contaron con un espacio que ha contribuido a pensar desde una mirada esencialmente grupalista, el acontecer, las prácticas, y esencialmente formas instituyentes para abordar la realidad.
Salud ¡Viva la diversidad!
Carlos R. Martínez

Hola Román:
No recuerdo en que mes del año 2007, salió una Psicoguía que tenía en la tapa la letra de Roger Waters (Pink Floyd) de la canción “wish you were here”.
En aquel momento, como en muchas otras instancias de mi vida, necesitaba acercarme un poco a mi padre, a quien sentía lejos de poder reconocerme como una hija capaz, sobretodo en la danza, vocación que no tuvo en sus comienzos ningún apoyo familiar.
Justamente había representado con mi grupo de alumnas de danza orgánica un trabajo en una muestra, y de aquí saqué una foto mía para regalársela, y si es posible, la pusiera al pié de su cama. Razonando bajo el principio de realidad, dudo que éste haya sido su destino final.
El problema es que necesitaba un texto para mandarle la foto, algo que explicara porqué era importante para mí dársela, y porque consideraba que era hora de me me diera algún tipo de reconocimiento en estas artes. Y cuando recibo ese mismo día Psicoguía, me encuentro con un segmento de la canción, que me pareció ideal, pues aludía a los miedos y los fantasmas, y fue como poder decirle: “A qué le tenés miedo, a qué fantasmas?”, dando por sentada mi alusión a la vieja tradiciòn machista de los Pavlovsky, de la cual ningún Pavlovsky que conozca está exento. Fue muy conveniente este encuentro con la letra traducida de esta canción, pues mi padre me agradeció la foto casi como quien se muestra aliviado por una interpretación.
Gracias por darme letra y colaborar en la armonìa pavlovskyana!
Carolina Pavlovsky

¡Felicitaciones! En el decimo aniversario de “Campo Grupal”
Parece increíble que ya ¡hayamos ganado! diez años desde que salió la primera edición de Campo Grupal. Lo recuerdo como si fuese ¡hace ‘una década’ nada más!
En aquel entonces, Román Mazzilli era coordinador del grupo que yo integraba… y allí -en un grupo- tuve la grata noticia del nacimiento de este hijo ¿o hija? que se daba a luz.
Desde ahí en más me convertí en uno de sus lectores, como también en algunas oportunidades envié unas pocas palabras-ideas que fueron publicadas por el periódico.
Pues, ante esta propuesta de acercar un comentario sobre la revista -en la celebración de su primer decenio- deseo agradecer estas 102 ediciones y el espacio abierto a la expresión de algunos textos propios.
A Román alguna vez personalmente le pude dar estas ¡Muchas Gracias! Aprovecho para hacer lo propio esta vez con Campo Grupal.
Ronaldo Wright

Quiero compartir dos escenas urbanas instantáneas: Primera: Cada tanto, cuando tomo el subte en la Estación Miserere de la línea A se produce un encuentro instantáneo entre el quiosquero de diarios y revistas, el subte (que llega y que partirá en unos segundos) y yo que no quiero perder el subte, ni perderme de comprar “Campo” de ese mes ..... y claro como a esta altura ambos ya tenemos un entrenamiento por la repetición de varios años, se producen risas en el encuentro de las miradas que produce el juego de ver si logro hacer las dos cosas con éxito.
Segunda: La otra escena me encuentra leyendo, y es que tiene que ver con las palabras, esas que viajan en subte, en tren o en colectivo y que transmiten afectos y conceptos, experiencias y prácticas grupales. Esas palabras devienen puente entre colegas, amigos y compañeros que a veces no vemos seguido pero que al leerlas nos sorprenden, producen encuentros virtuales que atraviesan espacios, crean otra trama que compone afecto y produce potencia que genera ideas, llamadas, correos y compañía.
En las dos escenas y seguramente en muchas más Campo Grupal colabora siendo soporte de esas palabras.
Gracias amigos.
Claudio Mestre

Campo Grupal significo para mi muchas cosas.
Primero: casi la vi nacer. Román y yo trabajabamos en Intercambio, y allí me mostro los primeros bocetos de la idea. Y hoy ya es una niña de diez años. Tan inteligente ella, que hace pensar, nada mas y nada menos, al que la toma en sus manos y la comprende.
Segundo: me ha servido por un pequeño lapso de tiempo como fuente de trabajo (ya que en los años 1999, 2000, 2001, 2002 anduve a los tumbos sufriendo de desocupación crónica ), y tambien me hizo viajar a cuatro congresos de Psicología Social, conocer gente y hasta ponerme de novio allá por el 2002. Y tercero: esta publicación está presente en cada grupo, ha acompañado a muchos colegas a realizar trabajos y a comprender aspectos de la teoría de Pichon Riviere, entre otros, y de otras problematicas sociales.
En fin, que siga salpicando saberes, que abra la cabeza de sus lectores y su corazón.
Y algo más, esta publicación me ha permitido despuntar el oficio de escritor ya que hubo unos cuantos numeros que me han tenido como integrante del staff, compartiendo firma con excelentes plumas que enaltecen esto de ser Psicologo Social, esto de sentirse con “pertenencia” a un sector de lo social donde se puede pensar con libertad, y escribir algunas lineas que me van forjando como generador de ideas en medio de un enseñaje que nos regaló “don Enrique”.
Ruben Amato

Querido Román, quiero felicitarte por los diez años de la revista.
Realmente sos ejemplo de que con tesón y laburo, se puede.
Fui parte de Campo Grupal en momentos complicados del país, fue mi línea de fuga (gracias a tu generosidad), escribí mis columnas mes a mes con mi heterónimo Tom, el hermano de la Laura del Zoo de cristal, el que se evadía en el cine en plena época de depresión, el que escribía poemas encerrado en el baño.
No te imaginás el placer que sentía en ir a la sala de cine, el olor de alfombras y butacas exacerbaba mi adrenalina cinéfila.y luego volver a casa a escribir, opinar, desmenuzar lo visto, qué huìda! Afuera estallaba Buenos Aires de cacerolazos y asambleas populares.
Ahora digo, qué tiempos aquellos! Lo grupal tenía mejor prensa.
De todos modos seguimos apostando al trabajo en grupo, con compañeras del C.P.O estamos haciendo talleres "para una vida mejor". Pretenciosas? tal vez. apostamos a que se puede si se hace con pasiònes alegres, parafraseando a Spinoza.
Insisto en que vos sos un ejemplo Román, la "Campo Grupal " es el producto de una pasión alegre.
Te queremos! Por diez años más!
Patricia Garrote

Hola Gente. Feliz Aniversario!
Ojala les guste mi humilde regalo. Ahi va:
Porque la vida no me ofrece certezas, aprendo viviendo y vivo aprendiendo.
Un abrazo.
Cristina Barbonetti

Hace más de tres años vivo en África, Angola, Luanda.
En mis maletas llegaron acompañándome varias Campo Grupal y Pichon con sus libros.
Leía y releía ya que era imposible recibirla aquí mensualmente.
De pronto la noticia: Campo Grupal en la web!
La tecnología acompasando a quienes estamos lejos, acercándonos .
El sentido de pertenencia, nos incluyen, seguimos siendo “parte de”, alejando varios fantasmas.
Feliz aniversario Campo Grupal y gracias!
María del Carmen Sansoni
Luanda-Angola-Africa

Hola Román
Te mando la experiencia que al leer Campo Gurpal me impactó más:
“Una rebeldía a aceptar la realidad que nos han descripto”. (Fidel Moccio) . Rescatar la mirada propia.
Rebelarse ante lo que, interesadamente, nos tratan de mostrar como ´dado” e “inmutable”. Éste es el principio de toda creación: artística, poética, de reforma social.
Cristina García Oliver
Directora de Espacio Y, Lugar Cultural

Una enorme alboroto compartido, un montón de felicidades devenidas momentos. Instantes armados de alegres casualidades desparramadas por estos diez años. Unas letras insesantes empujando las cerrazones, los fracasos del dogmas y corriendo el pensamiento por donde no se lo espera, como debe ser... Abrazos Roman y brindo por tu sonrisa adherida a tu nombre. Eso es para mi Campo Grupal, un dia de paseo por senderos de cascadas y otras iluminaciones.
Federico Bejarano

La vorágine de la ciudad, muchas veces fagocita
La edición pasada fue una de ellas
Y aunque me incomodan los números redondos
e intento escapar a las formalidades de ciertas celebraciones,
celebrar Amistad es uno de mis ritos necesarios para vivir.

Sé que la calidez de un abrazodeoso casi nunca logra erigirse en palabras
Sé, también, que las palabras abrazan.

Vivía cómoda en las dicotomías.
La ociosa costumbre profesional me formó:
“intensidades y emociones no se cruzarán en tu camino, ni con lecturas académicas, con teorizaciones. Eso es literatura, poesía”
En autopistas paralelas transitaban mis interrogantes, mis intuiciones, mis pasiones y mi profesión.

Algo fue sucediendo.
El amor, los amigos, la música
Cortazar, Los redondos, los libros
los jóvenes, las escuelas, las resistencias
la familia, el dolor, las niñas

Y ya poco fue lo mismo.
Entre otras cosas,
Una importante:
la impaciencia de la libertad hecha Campo.

Verónica Scardamaglia

Compartir 

Agregar un comentario

¡Tienes que ser miembro de La red de Campo Grupal para agregar comentarios!

Únete a esta red social

4 comentarios

Silvia Comentario de Silvia el marzo 23, 2009 a las 1:02am
Felicitaciones y gracias por el placer que me dan cada vez que los leo, me fueroeron de gran utilidad para ampliar algunos temasy otros me ayudaron con mi formación, por eso y por mucho mas.Felices 10 años !!!!
Silvia Rivadero
Gustavo Juan Pérez Comentario de Gustavo Juan Pérez el octubre 21, 2008 a las 11:52am
Mis felicitaciones y agradecimiento a Campo Grupal, por todo lo que he aprendido leyendo sus paginas, La palabra escrita jamas es letra muerta, siempre es memora constante y perdurable, recreacion eterna para el lector, un hacedor de mil mundos posibles. Sres de Campo grupal, mi sincero agredimiento y homenaje. Felices 10 años. !!
hugo basile Comentario de hugo basile el agosto 21, 2008 a las 4:26pm
Por ahí me surge de inmediato la pregunta sobre cuál es el secreto de una década de "Campo grupal" en momentoes en los que es tan difícil sostener proyectos, pero la respuesta surge de inmediato: la apertura, la coherencia, el esfuerzo, la constancia y la flexibilidad. Todas cualidades con las que cuenta quien dirige el proyecto, Román, y que ya desde entonces "abrió" al campo grupal del que medianamente todos hemos participado, y que hoy completa con esta apertura a la web de la cual, sin duda, todos seguimos participando, con la novedad de que podemos vernos un poco mas las caras.
Un abrazo Román, y a toda la gente que colabora en una publicación que ya se ha transformado en una institución coherente con el campo que representa.
María Cecilia Foix Comentario de María Cecilia Foix el agosto 20, 2008 a las 2:37am
Fue atípica la manera de conocer a Roman y a "Campo Grupal". Hace diez años...navegando por internet me comuniqué con él y le pedí alguna información que me interesaba sobre psicología social. Me respondió textualmente: "No se si tendré los datos que deseas, pero un café para ofrecerte, seguro que sí".
Lo visité personalmente, tenía en sus manos los primeros números (fresquitos) del bebé Campo Grupal, que me obsequió. Su orientación me confirmó el camino ya iniciado... mi amor por trabajar con grupos humanos. Articulé el Trabajo Social, el Psicodrama, la Eutonía, y la Psicología Social.
Me suscribí a la Revista. Luego la encontré en los puestos de Retiro, en mis idas y venidas a la Capital. Siempre me enriqueció su lectura que, además, amenizaron mis recorridos por la ruta ocho...
Felicitaciones por este décimo aniversario!!
Gracias!! por Campo Grupal y porque, además del café, encontré una escucha generosa y amiga.

© 2009   creado por Roman Mazzilli en Ning.   Crear tu propia red social

Insignias  |  Informar un problema  |  Privacidad  |  Términos de servicio